martedì 18 aprile 2017

La niña cristal

                                               
Vivimos en un mundo, dónde las cosas tienen múltiples significados pero se presentan como uno.Esta en nosotros trascender esa forma que adoptan los hechos, y las personas, para manifestarse, y entender la multiplicidad de sentidos del vivir.

 Hace mucho tiempo, existió en mi pueblo una niña.
 La llamabamos de cristal, porque la luz de luna en primavera la hacia brillar de una forma especial. No lo habiamos visto muchos, quizas alguna vez, quizas de casualidad.Pero esa no era, por cierto, la única razón.
Esta niña decía que tenia el corazón tan grande que se le salia del cuerpo, por esa razon era más fragil que otros, pero la niña me contó un dia mirando el fuego, cuando ya no era mas esa niña fragil lo que realmente había sucedido.

Su cuerpo crecia, su corazon por fuera tambien; mientras deberia haberse vuelto mas fuerte , se volvio mas fragil pues su cuerpo no protegia ya su corazón del exterior si no que hacía a el corazon crecer.O eso creía ella.

Una vez ese corazon supero cualquier limite de lo posible. Y se volvio tan fragil .Ella me contó que  el corazón crecia extendiendo sus paredes,estirandolas.No fortaleciendolas. Estan fueron un día casi imperceptibles-

Y un día se quebró.
Ella dice que ahí comenzaron  sus desdichas.
Cuenta de esa tarde, que había ido al río a jugar con el.
El río la arrastraba y juntos reían de sus hazañas, fue tanto el jolgorio que el río no pudo ya controlar su fuerza y arroyo a la niña hacia unas piedras, dónde su frágil corazón se rompió en mil pedazos.
Cuenta la niña que mientras recogía los pedazos avergonzada, aguantando sus lagrimas escucho al rio llorar.
-Niña estúpida, me has clavado con tus cristales! No quiero volver a verte! Alejate!
La niña estaba sumamente impactada, estaba dañando a lo que mas amaba. Aceptando lo que le habia pedido su amado se fue corriendo del gran valle.
A partir de ahí, el corazón que se volvió a juntar no soporto mucho  más.Se rompía por cualquier cosa, lastimando a todos a su alrededor.
-Vete! Vete de aquí! Ni siquiera perteneces a nosotros, vienes aquí y nos haces quedar como malos cuando te mordemos las piernas y se te rompe el corazón, encima nos lastiman esos cristales, no queremos dañarte, vete!! Aléjate!
Le habían dicho los conejos, con quien la niña disfrutaba salir a saltar en las tardes y comer junto a ellos zanahorias.
La niña nuevamente, sin levantar la mirada del piso, para que no la vean llorar, se fue lo más rápido que pudo, cojeando, del campo donde solía jugar con los conejos.


Se quedo escondida en una pampa, donde hacia mucho frío y no había comida, pero se sentía bien de no lastimar a nadie.
Un día creyó que su corazón estaba suficientemente fuerte y que podía volver a jugar con sus amigos.
Eso no sucedió, su corazón estaba mas débil, se había salido de raíz y ya nada lo regaba.Estaba prácticamente muerto. Solo podía sentir dolor, que era un llamado desesperado de este por pedirle ayuda.
De camino a visitar a su viejo amigo el río se cruzo con una nube, mientras hablaba entusiasmada mirando hacia arriba, tropezó con una piedra y cayó ,Otras nubes vinieron rapido, todas rieron de ella.
Su corazón se volvió a caer.Si por el tropiezo o por las risas, yo creo que por los  dos y por cosas que no están claras en este relato.

Fue una osadía, decidió volver a su pampa asolada, pero el viento la empezó a borronear, ya no tenia fuerzas para caminar.Cerro fuertemente sus ojos y deseo con toda su alma desaparecer.

Abrió los ojos, se sentía feliz.Miro a su alrededor y todo era vació, todo era oscuridad.
Nada que la lastime, nada que lastimar.
La niña comenzó a bailar, no sentía ya su corazón, y podía volver a realizar piruetas, saltos, caídas. Creyó haber encontrado su lugar en el mundo.Ninguno.
Estaba en el espacio, lo supo tiempo después, cuando empezó a ver las estrellas.
Al principio la oscuridad era tan grande que no las veía pero con el tiempo se comenzó a acostumbrar y notó que no estaba tan sola.En algún lugar alguien estaba con ella.Estaba lejos y no daba calor, pero estaba ahí.Y que este ahí, le hizo sentir algo, algo que se sentía familiar. Era su corazón.
Una fuerza inexplicable la llevaba a caminar hacia ellas.Cuando notó esto practico mucho tiempo poder girar, tenia mucho miedo de volver a sufrir.

Cuando al fin lo logró, su sonrisa se desvaneció cuando volvió a ver a las estrellas que estaban del otro lado, las había visto, ya no había forma de volver atrás.

Nuevamente una fuerza que no controlaba la llevaba hacia las nuevas estrellas.

Empezó a sentir hambre, a tener sed, frío, su corazón había vuelto. Estaba volviendo a amar.
Esa fuerza sobrenatural, era su propio amor que ansiaba volver.

Estaba viva.

Durante mucho tiempo practico girar, cerrando los ojos, comenzó a poder sentir el calor de esas estrellas aún tan lejanas, se había acostumbrado a la distancia.
No sabe ella y mucho menos yo, cuanto tiempo y cuantas cosas habrá practicado para mantenerse sin amar.Lo que sí sabemos los dos, es que caminó en círculos durante mucho mucho tiempo.

En el espacio el tiempo es distinto, no entiendo bien eso, ella tampoco sabia explicar por qué, pero cada paso que daba eran como miles de años en la tierra.

Qué es el tiempo, eso no lo se yo.

Cuenta que fue una estrella fugaz que pasaba la que la devolvió a la tierra:

-Fue como una patada, un empujón al río, ella pasó y simplemente me arrojo.Toda mi intención estaba puesta en ese punto cada vez mas lejano que era la tierra.Mi amigo el río y mis amigos conejos, las nubes y el viento.Con solo la fuerza de la estrella al pasar, la dirección estaba en mi corazón.

La mujer que me narró esta historia tenía dos ojos que brillaban como esas estrellas que narraba su historia.

Le pregunté que paso cuando volvió a la tierra, pero ella no me lo supo decir. 
Solo podía reír de felicidad, llorar de emoción. Y entre esas risas y lagrimas alcanzó a decirme que se había convertido en mujer pero que ser mujer, era otra historia para otra fogata.

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